Los niños son como esponjas que absorben el ambiente que los rodea, lo que les hace plantearse preguntas a las que deben dar respuesta los padres.
Si los padres esquivan una conversación con sus hijos por incomodidad éstos irán a buscar información a otro sitio, que puede transmitirles unas ideas muy distintas a los valores familiares. La muerte de una mascota, la sexualidad, el divorcio, la adopción o la pérdida de un familiar, son algunos temas delicados.
1. Las preguntas más complicadas aparecen en los momentos más inoportunos. la reacción menos indicada es tratar de ignorarla. El uso de frases como: “es un tema importante y hay que hablarlo con calma cuando lleguemos a casa/cuando lo haya pensado mejor” son una buena opción. Hay que darse tiempo para pensar cómo se quiere tratar el tema con el niño.
2. Si se promete a un niño que se hablará del tema, hay que cumplirlo; si no responden los padres, el niño buscara otras fuentes.
3. Hablar con la pareja o la familia sobre qué valores se quieren transmitir al hijo respecto al tema. De este modo existirá unanimidad a la hora de acercarle una idea consistente.
4. Si un hijo pregunta es porque ha oído hablar de ello, lo más probable es que no pare de insistir hasta que averigüe lo que quiere.
5. Algunos temas pueden preocupar a los padres, pero si se empieza preguntando al niño qué es lo que él sabe, lo más probable es que la explicación que le deben proporcionar sea muy básica.
6. La edad del hijo debe influir en el tipo de explicaciones que los padres han dar. Las respuestas se deben adaptar a la comprensión del niño. Éstas deben ser claras, concretas y breves.
7. Es responsabilidad de los padres iniciar las conversaciones sobre temas importantes si se dan cuenta de que éste tiene preguntas que no se atreve a hacer.
8. Nunca una persona adulta debe reírse de una pregunta de un niño.
En ocasiones la forma de preguntar resulta graciosa, pero ello no debe ser motivo de burla o vergüenza.
9. Fomentar un ambiente abierto es condición necesaria para que los hijos pueden preguntar cualquier cosa. Aunque los padres desconozcan las respuestas, siempre pueden tratar de averiguarla juntos.
10. Elemento imprescindible: La Paciencia. Hablar de los mismos temas una y otra vez no sólo permite que el niño disponga de tiempo para procesar y comprender la nueva información.
Recuerda cada hijo es diferente, así que mantén una actitud positiva en el proceso de la educación.









