Hoy nos da temor las imprudencias de los adolescentes, pero al vez tememos por ellos. Nos asusta su imprudencia, descortesía e inexperiencia, a la vez que tememos por su seguridad, su futuro y hasta por sus vidas.
Como Adolescentes necesitan que sus padres desarrollen y mantengan una relación que les ofrezca apoyo y aceptación, mientras acomodan y afirman su creciente madurez, que estén al tanto y les demuestren que lo están de sus actividades, incluyendo el desempeño escolar, experiencias laborales, actividades extra escolares, relación con sus pares y con los adultos, y la recreación, a través de un proceso que, de manera creciente, involucre una menor supervisión directa y una mayor comunicación, observación y trabajo en conjunto con otros adultos.
Los adolescentes necesitan que sus padres sostengan una serie de límites claros pero progresivos, manteniendo las reglas y los valores familiares importantes, sin dejar de estimular una mayor capacidad y madurez. Los adolescentes necesitan que los padres les suministren información permanente y apoyen su toma de decisiones, valores, habilidades y metas, y que los ayuden a interpretar y transitar por el mundo, enseñándoles con el ejemplo y el diálogo continuo que les aporten no solo una adecuada alimentación, vestimenta, techo y cuidados de salud, sino también un ambiente familiar que dé apoyo y una red de adultos que se preocupe por ellos, que les permita transformar su vida con valores para lograr ser emprendedores exitosos.









